Esute...

Desde hace tres días, Goya había comenzado a decir "hora" en lugar de hola, como todo estudiante japonés. Yo de payaso le respondia un hora igual y luego lo único que sé decir en japonés: ¿Cómo estás? Pero hoy mientras cocinaba me había dado por jugar con el horno para ver si servía después de diez años de ser bodega de bolsas y tés cuando detrás de mí escuché ese distintivo saludo de la Goya de los últimos días, pero le había cambiado también la voz.