Semana uno de Goya: El Inalambric


Si Goya hubiera hecho sus inscripciones en el Vancouver, ya hablaría más. Pero yo soy el homestay y no su maestro, así que yo sólo hablo, sin corregir, de la misma manera que creo que hablan todos los mexicanos con los extranjeros: rápido y según nosotros sencillo.

Inundación.


Parece que todo lo que entendió Mimi de cuanto le conté, fue que Goya hablaba francés. Pero eso es otra historia posterior.