Ya, en el hospital, Diabloadentro y yo supimos que el gran Semefo, con sus 256 pixeles de sentidos compensatorios por su pérdida de visión, no se dejó caer de las escaleras tal como lo pensamos, sino que, él afirma, un fantasma miniatura pasó a su lado y, además, arañó o mordió su bota. En el hospital, ya cuando lo dieron de alta, al inspeccionar su ropa, efectivamente, además de las marcas que pueden hacer las caídas por las escaleras, su pantalón dejaba ver señas de un ataque extraño. Lo que temía: en una casa vieja es frecuente que se metan gatos a la casa, y más cuando hay mujeres bonitas como Goya.