Hoy llegó el árabe
Pues he aquí que no reconozco todavía el origen del vocablo rarito he y el de plugo me gustaría usarlo sin sonar acá medio jotillo, pero lo peor es que sólo puedo hablar de este verbito mamila por tres minutos con mis alumnos en un cursito especial: cómo leer textos del español antiguo y con traducciones también arcaicas, algo inmensamente útil para los que nomás estudian español porque se casaron. Pero en fin, ahora es el turno de resumir la historia del nuevo huésped.
Se da en ocasiones que el Dios de todos se vuelve una gran controversia por cómo les suceden las cosas a los humanos. Y en este caso, el avión llegó sin arabito y volvió a pasar, lo cual sería común porque desde Arabia hasta México no hay vuelos directos y también porque la barrera del idioma puede ser una perra. Pero hasta el momento de llegar a este país, lo único que detectó enseguida fue el olor a maíz que despiden inconscientemente los mexicanos del aeropuerto. No es por ser culero, pero sí olemos a nachos.
Aquí se relata lo que le pasa a Semefo, es decir, al nuevo árabe, con Petronilo, que es el encargado de transportar a los estudiantes recién llegados.
Lo frustrante a veces es salir del avión y no ver a nadie conocido y temer preguntar porque no se sabe si el mexicano volteará la cara al escuchar árabe o inglés. Además, con la incomodidad de que no se sabe si la gente se enoja si chocas con ellos, pues no queda de otra que sentarte. Ése era Semefo.
Por su parte, siempre se siente uno idiota con un letrero a la espera de una persona que no conocemos. Es como si se estuviera en una marcha pidiendo la liberación de un hombre, sólo que sin saber cómo es ese hombre y, al mismo tiempo, sabiendo que no nos van a matar.
Total que llevaban uno al lado del otro más de treinta minutos, sin saber qué sucedía. Uno con un letrero y otro con sus maletas y todo y con un libro supongo que muy interesante, porque no se daba cuenta de mucho a su alrededor. Hasta que el mexicano se impaciento lo suficiente como para decidirse a gastar una llamada a la escuela y obtener una respuesta, todo se resolvió. Pero para nosotros será un enigma: ¿Cómo vamos a atender apropiadamente a un ser tan diferente? No por el hecho de que sea árabe o, de paso, musulmán, sino que nos lo trajeron ciego, que según eso la maleta llega mañana y, a falta de calzones y ropa limpia, trae millares de cachibaches coo el libro que estaba leyendo en el aeropuerto.
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