La perdue
Lunes, todo bien y sin novedad, sólo que Goya llegó tarde a la escuela o eso le entendimos. Martes, todo bien, igual. Pero el miércoles la historia cambió.
Ser una mujer bonita en México tiene la desventaja de que los fulanos te van a gritar en la calle por más que se intente evitar. Al respecto, debería de existir una multa hacia los que gritan desde un auto tantas barbaridades. Es molesto.
En fin, todo el problema no se sabe porque Goya no lo quiere decir o no lo puede decir. Siempre que me habla en inglés o francés le digo que debe de decirlo en español y, si no puede, debe esperar. Ella asiente medio sonrisienta, pero lo que nos explicó se une a la historia. Estaba yo comiendo mocos en el trabajo porque si los comiera en mi casa no me pagarían, cuando en mi celular me llama la del operativo Homestay de Goya, o sea, de la escuela.
-¿El señor Momo?
-Depende, me va a vender algo?
-No, soy Doña Acetona, de la escuela, me recuerda?
Para los que están acostumbrados a los relatos eróticos, ahí va una descripción somera de doña Acetona. Es una vieja horrible de llegados los treinta o cuarenta, que viste normalmente de color rosa. Carece de cintura cuando la ven desde atrás y tiene el mismo trasero que una hummer. Para los que les importa cómo soy yo, pues en comparación a doña acetona soy un hombre deseable, aunque me gana en la voz doña Ace. Quizá su esposo se la eche, pero igual y nomás por el qué dirán.
Total que me dicen que Goya no llegó o no había llegado a la escuela desde hace una hora y media y yo les dije que le hablaría al celular, lo cual hice. Resultó que ella tomó un autobús malo y no sabía dónde estaba, pero que tomó otro autobús y se equivocó de nuevo. Entonces, con dos autobuses malos ya no supo dónde y no tenía dinero para el taxi. Estaba, en lugar de estar por el área de la minerva, cerca del CUCEI. La tuve que ir a recoger a la unidad deportiva y luego la llevé nomás para ver si le daban la tarea, pero no le dieron nada. Parece que ni siquiera había ido el profe o al ver que pasaron quince minutos se dio a la fuga o salió a comer tamales, como es costumbre de los profes de español..
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Me hubiera avisado señor Momo, yo me trabajo en el CUCEI y así de paso conocía a la srita Goya, jeje, saludos.
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